CIUDAD BOLIVAR
  POESIA
 


Oscar Montoya Villa
Soy un caminante... Historia de mi vida

         
    
                                                                                                              

De la serie un soy un caminante, este poeta nacido en Ciudad Bolívar nos trae un fascinante recorrido por sus letras y pensamientos recogidos en todos estos años, personaje que cada día nos repite una y otra vez con gran agrado cada una de sus historias, sin importar si hoy son en la Guajira y mañana en la Sierra Nevada de Santa Marta o si los personajes son los mismos o  de igual manera no importa si cada encuentro es un poema o un sueño que el sueña; porque cada verso que recita y nos regala lo disfrutamos con el aroma de un tinto en el baile coqueto de las palmeras y los samanes del parque amenizados por la brisa del pacífico, personaje que incauto a los visitantes atrapa y unos guaros les arranca y a cambio de qué?... de poesía e historias que con fotocopias paga.


NACE LA POESIA 
Mi poesía
No es de academia
Mi poesía
Nació de harapos
En una calle violada.
 
Una noche de bohemia
Que escapó de la semana
Y sigue rea del tiempo
 
Pendiente de lo que pasa.
Tiene la sangre por tinta
Y la pluma como garra
 
Y va atrapando dolores
En soledades bastardas.
 
Y vivió la vida dulce
Y vivió la vida amarga
Entre amores y desgracias
Violencias y mocedades.
 
Y aún sigue atada a mí
Como una cuerda enredada
Como una espina que cruza
Sangrando por mi garganta.

 




MI POESIA
 

El tango me dio poesía
Y el enerva mi osamenta
En sonatas bulevares
Fiesta de licores sedienta.
 
Donde se empuñan las armas
Del malevaje sin siesta.
Recorriendo los suburbios
En busca de fango y morenas.
 
Sigue el tango en su molienda
Derribando mi alma ebria
De una vida que impacienta
Mientras solitaria sueña.
 
La pampa me dio semillas
Y el bandoneón las revienta
Semillas de poesía
Que el llanto convierte en letras.
 
Sabia y dura consejera
Mi maestra me dio leña
Esa es la vida señores
La que a todos nos enseña.
Poesía hecha candombe
Tango y milonga sureña
De un compandrón de buen nombre.
Echo de penas y fiestas.
 
Porque yo me crié malandro
Amé chorras, no condesas
Chorras feroces compadre
De esas que harto enseñan.
 
Y así, me hice señores.
guapiao pa’ la querencia
Con poesía en el alma
Y la cara hecha una fiera.
 
Siempre masticando dudas
Ante la odiosa tormenta
del cambalache de ideas
Entre el estado y la iglesia.
 
A mí un dios me rompe el alma
Y una bruja la remienda
Esa bruja es la poesía
La milonguita porteña.

 

 

AL IDIOMA
 
Si te inflamas en mi garganta castellana
Y balbucir tu acento a penas puedo
Usaré el idioma interno de mis lagrimas
Para manifestar lo que yo quiero.
 
Ese idioma que nace con el hombre
Que circula en su alma y en sus venas
Ese idioma universal de los humanos
Que manifiesta sus emociones y sus penas.
 
Ese mismo que el indio usó en las selvas
Cuando de España con su lanza ebria.
Ambiciosos conquistadores desmontaron
Violando sus montañas y sus hembras.
 
Ese idioma ese llanto que inundó cañadas
Con gritos de miedo y atropello.
Cuando guerreros con su fina espada
Destrozaron del indio su dialecto.
 
Tiene el dolor su propio idioma
Cuando los ojos semejan dos océanos.
Trajo nuestro idioma negra historia
De esa España que entró con su saqueo.
 
Pero el dolor parece en el olvido
Y veneramos la herencia del tirano.
El dialecto se refugia en los bahios
Y cubre nuestro mapa el castellano.
 
Cabalga con temores don Quijote
Y convierte a Cervantes en el amo
Nos enseña de la mancha su aventura
Y engrandece el idioma con su mano.
 

 

Este material es autorizado por el autor y no representa la forma de pensar de ASEPLANOS y el equipo realizador, el autor es responsable de sus comentarios. © Derechos de autor Ciudad Bolívar 2008
 
   
 
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